Los deportes de resistencia se encuentran creciendo exponencialmente en cantidad de aficionados que lo practican, de diferentes edades, tanto en el plano competitivo como recreativo, o en los niveles amateur y profesional. Debido a las características y demandas fisiológicas de este tipo de deportes, y sobre todo en él triatlón, es sumamente importante tener una base sólida de los niveles de fuerza, siendo el principal motivo permitir que un deportista pueda soportar grandes volúmenes e intensidades de entrenamiento en el trascurso de los años, sin tener que ausentarse de la práctica deportiva por alguna lesión o imposibilidad física.

La fuerza es la única cualidad física básica, a partir de la cual pueden expresarse las demás.

El movimiento tiene lugar como consecuencia de la acción muscular, y lo que hay que comprender es la gran cantidad de posibilidades que tiene el ser humano para crear acciones musculares. Por este motivo, basándome en mi experiencia como preparador físico, en datos científicos y testimonios de entrenadores idóneos de gran experiencia con atletas de élite, intentaré nombrar algunos de los beneficios que podría generar el entrenamiento de fuerza, una cualidad a la cual no se le otorga importancia, intentando crear una mirada diferente acerca de su inclusión en las planificaciones

“Un atleta entrenado es el que domina sus técnicas deportivas y además tiene desarrolladas sus capacidades motrices, o sea, que posee un estado físico óptimo” (Román Suarez 2005). Nadar, pedalear y correr, NO son suficientes para el estímulo y desarrollo de la fuerza de un atleta. Para lograr un acondicionamiento óptimo, es necesario e indispensable realizar trabajos de fuerza específicos para cada disciplina, e incorporar el estímulo de visitar al gimnasio, incluyéndola como: LA CUARTA DISCIPLINA. Existen infinidades de ejercicios específicos que pueden ser abordados, que junto con la creatividad de un entrenador o preparador físico pueden producir grandes mejoras en algunos de los diferentes factores que afectan el rendimiento.

Cabe aclarar que cada triatleta, posee sus características personales como: historial deportivo, historial de lesiones, edad, peso corporal, alimentación, entre otras. A su vez, cada distancia competitiva de triatlón posee demandas energéticas y mecánicas diferentes.

Lo enunciado anteriormente muestra la cantidad de factores que harán que cada triatleta posea diferentes necesidades de fuerza a cubrir con sus entrenamientos.

Entonces: ¿Para qué entrenar la fuerza en el triatlón?

1. Otorga solidez a las estructuras óseas, articulares y musculares, para soportar la carga fisiológica y mecánica que implica la práctica de este deporte.

2. Es un factor indispensable para la prevención de lesiones.

3. Genera adaptaciones positivas en el sistema nervioso que pueden permitir una mejor coordinación inter-intramuscular de todos los músculos correspondientes, generando eficiencia mecánica.

4. Desarrolla la potencia muscular permitiendo a deportista aplicar más fuerza con mayor velocidad en un gesto deportivo, dando como resultado una mejora y rapidez en dicha ejecución haciéndolo más económico.

5. El entrenamiento de fuerza retrasa la fatiga en una competencia.

6. Un deportista más económico contribuye a que se eleve su umbral de lactato (Uan) y mejore el consumo máximo de oxigeno (VO2máx).

7. Contribuye a definir situaciones específicas en una competencia.

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