Se observa que un elevado número de atletas en los minutos previos a una competencia no realizan ningún tipo de movimiento o lo hacen de manera insuficiente. Esto es un problema, debido a que es necesario para predisponer al organismo al esfuerzo que esta implica, lo cual produce una ventaja en lo que respecta al rendimiento y a la prevención de lesiones. Tanto para una sesión de entrenamiento, como para un evento competitivo no solo es importante, sino imprescindible realizar un buen “calentamiento”, ya que este genera la activación muscular y neural del organismo.

Por ello, cabe destacar algunos de los beneficios que produce, entre ellos:

1. Elevar la temperatura corporal, con lo que optimiza la función metabólica y muscular, se aceleran reacciones químicas y mejoran la transmisión de señales nerviosas y la viscosidad y flexibilidad de los músculos y articulaciones.
2. Incrementa la actividad nerviosa y hormonal.
3. Aumenta la tasa metabólica cuyo fin es preparar el organismo para la producción de energía mediante la utilización del combustible, y los músculos para el metabolismo aeróbico.
4. Eleva la frecuencia cardiaca, estimulando al sistema cardiovascular para una mejor circulación sanguínea, elevando el consumo de oxígeno.
5. Aumenta el estado de activación mental y focalización.
6. Previene lesiones y optimiza el rendimiento al inicio de la competencia eliminando la deuda de oxigeno (ahogo) de los primeros minutos.

Cuándo y cómo realizar un buen calentamiento:

Todo calentamiento debe ser suficiente, pero no excesivo, ya que demasiada intensidad o duración por diversos factores llevará a la fatiga al atleta.

La intensidad y duración del calentamiento principalmente depende de las características de la prueba, condición física del atleta, temperatura ambiental y la naturaleza técnica de la prueba.

Los criterios para elaborar protocolos son basados según las consideraciones de cada entrenador y preparador físico.

La activación debe hacerse en los minutos previos a la competencia, respetando una cierta progresión con lo que tiene que ver a la intensidad de los movimientos, ir de lo simple a lo complejo, de lo general a lo específico.

Sus etapas son:

1. En primer lugar, debe realizarse una etapa de flexibilidad dinámica con movimientos articulares generales. En el caso de la natación, serán movimientos “en seco”.
2. Se podría anexarse la utilización de elementos, tales como bandas.
3. Iniciar movimientos técnicos específicos del deporte.
4. Desarrollar una secuencia en la variación ritmos, finalizando con un incremento alto en la intensidad de dichos movimientos.

De esta forma nos aseguraríamos que el cuerpo y su sistema nervioso central se encuentren predispuestos a poder iniciar el esfuerzo que presentará la competencia.
Es de suma importancia acompañar todo este proceso con una adecuada hidratación.

“A igualdad de condiciones, todo atleta que realice un acondicionamiento previo a una competencia tendrá mayor ventaja frente a uno que no lo haga”.

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