Tanto entrenadores y preparadores físicos, en el momento de tomar decisiones y comenzar con el diseño de una programación de fuerza, como los atletas a la hora de iniciar un proceso de entrenamiento, debemos tener en cuenta que todos ocupamos una gran parte del día realizando diversidad de movimientos o posturas, por ejemplo en tareas laborales, mal descanso nocturno sobre una superficie desfavorable, permanecer en una emoción determinada, entre muchos otros factores que podrían generar con el transcurso del tiempo DOLOR en una zona puntual del cuerpo. Es por ello, que surgen algunas cuestiones como interrogantes, a la hora de prescribir el ejercicio adecuado a cada individuo, lo cual como profesionales del deporte y preparadores físicos deberíamos tener en cuenta.

Por otro lado, poder lograr que cada individuo pueda detectar la realización de algún mal hábito fuera del horario de entrenamiento, es sumamente importante, ya que es una manera de poder disminuir posibilidades y factores que infieran de manera negativa en la vida deportiva y su respectivo proceso de entrenamiento.

Agregar a esto, que además de lo expresado en el párrafo anterior, la repetición de cualquier patrón de movimiento por más que fuese realizado de manera correcta produce desequilibrios y asimetrías, es por ello que debemos balancear al sistema de movimiento del cuerpo, con programas de entrenamiento balanceados.

Pensemos y analicemos juntos el siguiente interrogante y planteo:

¿Cuantas veces relacionamos la causa de dolor con los entrenamientos?

Tomemos como ejemplo a un modelo de individuo que entrena lo técnico, táctico o específico del deporte, como ser fútbol, básquet, corredor, etc.

* Frecuencia semanal: 3 sesiones

* Duración de entrenamiento: 1 ½ hora por sesión

* Total horas mensuales: 12

Los entrenamientos ocupan un 6,25 % del total de horas diarias, un 2,67 % del total del tiempo de una semana y el 2,67 % del total mensual.

Anexando a este planteo, el individuo realiza su preparación física, asistiendo al gimnasio:

* Frecuencia semanal: 2 sesiones

* Duración: 1hr por sesión

* Total de horas mensuales: 8

Este dato, nos muestra que los entrenamientos, solo forman un 4,15 % del total las horas de un día, el 1,19 % del total de tiempo semanal y un 1,19 % del total mensual.

Podríamos concluir, que la cantidad de tiempo a la que un cuerpo es sometido a una carga programada de entrenamiento es del 5 % del total de las horas del mes frente a un 95% de horas que se encuentra realizando otros movimientos y/o posturas.

Algunas reflexiones:

  •  Si bien la sabemos que el estímulo de un entrenamiento posee un elevado stress mecánico y fisiológico, representando una carga interna corporal en un individuo, es importante entender que sería un error asociar directamente al dolor o molestia, solo al factor de la práctica deportiva.
  • Se debe reconocer todas las acciones y hábitos diarios de un individuo para poder direccionar un programa de entrenamiento de acuerdo a sus necesidades.
  • Integrar, y entender que toda acción, posición estática o patrón de movimiento que se mantenga durante períodos prolongados de tiempo, dentro y fuera de la sesión de entrenamiento genera un desequilibrio, asimetría y disfunciones.
  • Por ello, es importante tener en cuenta cuestiones que se encuentran fuera del ámbito deportivo, como una de las variables.
  • Uno de los objetivos debe ser reestablecer determinados patrones de movimiento que se encuentran con ciertas limitaciones, mediante el trabajo de fuerza.

“Primero moverse bien, para luego moverse frecuentemente” (Gray Cook).

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